Hasta
ahora, se consideraba que el musgo que crecía sobre el
cemento no sólo era una incomodidad, un problema que podía amenazar
la solidez estructural de un edificio a largo plazo, sino también
considerarse como un síntoma de abandono de la edificación. Aunque
no todo el mundo lo ve así, los pintores y los fotógrafos han visto
a ese musgo verde del cemento como un toque de poesía visual
muy tentador para recogerlo en sus obras.